Beneficiarias Proyecto Altius. Madrid

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1 Kilo de Ayuda colabora  con el Proyecto Altius de acompañamiento y atención de necesidades básicas a familias de Madrid. Estas son tres de las beneficiarias de este proyecto que nos han querido contar la difícil situación que atraviesan, algunas prefieren que no demos su nombre, así que empleamos uno ficticio:

Sandra

Está separada y es madre de un niño de 7 años que estudia en el colegio La Milagrosa, uno de los centros que participan en este programa.

Desde que se separó hace 4 años, tuvo que hacerse cargo en solitario del mantenimiento de su hijo, consiguió trabajos esporádicos como cuidadora de niños y ancianos pero hace dos años que no encuentra empleo. Desde entonces son muchas las dificultades que encuentra para sacar adelante a su hijo. Ahora se mantiene aunque en condiciones muy precarias gracias a la renta mínima de inserción. En su caso, el apoyo familiar es prácticamente inexistente, su madre está en una residencia de ancianos y sus hermanos, que tampoco atraviesan una buena situación, viven lejos, solo puede contar con ellos para situaciones muy urgentes.

Cuando se quedo sin trabajo hace dos años se lo comunicó a la profesora del colegio de su hijo que le puso en contacto con el departamento de asistencia social del centro, al poco tiempo la Fundación Altius Francisco de Vitoria puso en marcha el programa de acompañamiento y atención de necesidades básicas, al que por la crítica situación que pasaba pudo adherirse.

Nos cuenta que además de poder ser beneficiaria de la entrega semanal de alimentos, ha sido importante conocer a un grupo de personas en su misma situación, con el que ha podido compartir sus problemas y entablar una amistad. También participar en el curso de manipulación de alimentos que puede ayudarle a encontrar trabajo, algo que sigue haciendo sin muchas esperanzas y que sería la única solución para salir de esta situación.

Para ella el trabajo de 1 Kilo de Ayuda es muy necesario, reconoce que “lo está pasando muy mal, que cualquier ayuda por pequeña que sea para ella y otras compañeras es mucho y que la gente se anime a colaborar con este tipo de iniciativas, con un poquito que se haga cada granito de arena es mucho…”

Sara

Sara también es madrileña tiene dos niños de 4 y 5 años, uno de ellos tiene un problema de desarrollo del habla. Ha trabajado como cajera en un supermercado hasta 2010 cuando fue despedida.

Las cosas comenzaron a ir de mal en peor entre el pago de la hipoteca y que su marido también se quedó en paro hace un año. Llegó un momento en que no podía hacer frente a gastos básicos como los libros del colegio. En entonces cuando solicitó ayuda a los servicios sociales del colegio que le pusieron en contacto con el proyecto de la Fundación Altius Francisco de Vitoria que respalda 1 Kilo de Ayuda.

Para Sara ha sido importante durante este tiempo no sólo la ayuda semanal de productos de alimentación e higiene básicos, también el tener un grupo de personas que atraviesan una situación similar a la tuya con el que desahogarte. “Es muy difícil dar el primer paso, reconocer que necesitas ayuda, intentas tirar de la familia pero llega un momento en que hay que dejar a un lado la vergüenza y pedir ayuda”, reconoce que a veces lo más duro es superar el estado de ánimo, la desorientación, el cansancio de mandar y mandar currículum sin obtener respuesta…

Maite

Tiene 45 años y es de Madrid, con dos hijas de 14 y 4 años, hace frente ella sola al mantenimiento de su familia desde que se separó hace 3 años.

Busca trabajo pero sus problemas de salud y los de su hija pequeña, unidos un complicado proceso judicial por problemas muy graves con su ex pareja, le complican aún más la posibilidad de encontrar un trabajo.

Poco a poco va sobreviviendo gracias a ayudas de comedor, el apoyo del colegio donde estudian sus hijas , La Milagrosa, donde reconoce que ha recibido también mucho empuje psicológico y también forma parte del proyecto Altius de 1 Kilo de Ayuda. “Me gusta porque al acudir con otras compañeras y madres del colegio, te sientes mejor, no tan asilada, no están frío como otros centros de ayuda donde nadie habla ni se conoce; el ser el mismo grupo y vernos todas las semanas hace que poco a poco nos vayamos contando nuestros problemas…”

Intenta seguir activa para buscar trabajo en la medida que puede pero lo ve difícil hasta que no supere sus problemas de salud. Mientras hará todo lo que pueda por seguir sacando a sus hijas adelante, está muy orgullosa de ellas, “A pesar de toda la situación familiar y económica que están viviendo son muy buenas estudiantes, muy responsables, me parece increíble, es lo que me da fuerzas para seguir adelante”

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